Cómo elegir un profesional para tu página web sin tirar el dinero (guía honesta para autónomos y pymes)
Buscar a alguien que haga tu página web puede ser frustrante. Presupuestos que no se entienden, precios que varían sin explicación, promesas vagas y resultados que no siempre cumplen lo esperado. Si eres autónomo o gestionas una pequeña empresa, esta guía está pensada para ti.
1. El error más común: fijarse solo en el precio
Una web muy barata suele salir cara. No porque lo barato sea malo, sino porque muchas veces implica plantillas mal adaptadas, falta de optimización, webs lentas o sin soporte real. Google valora cada vez más la experiencia del usuario, algo que puedes comprobar en sus propias directrices sobre contenido útil y de calidad.
2. Experiencia real, no solo un portafolio bonito
Pregunta siempre cuántos años lleva trabajando, con qué tipo de clientes y qué problemas suele resolver. Un profesional con experiencia entiende las necesidades de un negocio real: captar clientes, generar confianza y facilitar el contacto, no solo “hacer que la web se vea bonita”.
3. Transparencia desde el primer contacto
Desconfía si no te explican claramente qué incluye el servicio: número de páginas, textos, optimización SEO básica, tiempos de entrega o mantenimiento. Un buen profesional no tiene problema en explicarlo todo con un lenguaje claro y sin letra pequeña.
4. Cercanía y trato directo: una gran ventaja
Trabajar con un desarrollador independiente suele ser más ágil y económico que hacerlo con una agencia. Hablas directamente con quien hace la web, sin intermediarios, sin costes inflados y con mayor flexibilidad para adaptarse a tu presupuesto. Si estás buscando una solución clara y sin complicaciones, puedes ver mi oferta de diseño web profesional y asequible, pensada específicamente para autónomos y pequeñas empresas.
5. Una web útil hoy… y preparada para mañana
Tu página web no debe ser un simple escaparate. Debe cargar rápido, verse bien en móviles, permitir crecer (nuevas secciones, blog, formularios) y cumplir unos mínimos de posicionamiento en Google desde el primer día.
Conclusión: confianza, claridad y sentido común
Elegir bien a la persona que hará tu web es una inversión, no un gasto. Busca claridad, experiencia demostrable y alguien que entienda tu negocio. Una web bien hecha, aunque sea sencilla, puede marcar una gran diferencia en tu imagen y en tus resultados.